Cáncer infantil: Sanidad propone un nuevo modelo asistencial para mejorar supervivencia

El Consejo Interterritorial debatirá un nuevo modelo de organización asistencial, con comités autonómicos de gestión, para mejorar la gestión asistencial en cáncer infantil y mejorar la suipervivencia.

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas debatirán este martes en la Comisión Delegada del Consejo Interterritorial un documento que propone un nuevo modelo de gestión asistencial en cáncer infantil. ¿La razón? “Los resultados de supervivencia en cáncer infantil (0-14 años) en España son mejorables respecto de otros países europeos de nuestro entorno, y se constatan diferencias de supervivencia en España”.

Podrían surgir comités autonómico de coordinación asistencial para la gestión de todos los casos de cáncer infantil y adolescentes

El ministerio admite que “la implantación de los criterios de calidad para la organización y gestión de las unidades asistenciales de atención a niños y adolescentes con cáncer en España no es homogénea en el SNS y podría contribuir a las diferencias de supervivencia encontradas”.

Entre las propuestas que se valoran, está la “creación en cada comunidad autónoma de un comité autonómico de
coordinación asistencial para la gestión de la atención asistencial de todos los casos de cáncer infantil y adolescentes”.

Este comité estaría constituido “como mínimo por un representante de cada comité de tumores de los centros con unidades de oncohematología pediátrica autonómicos, los responsables de las unidades de oncohematología pediátrica, un responsable de la coordinación de la oncohematología pediátrica en la comunidad autónoma y un responsable de la gestión de los pacientes”.

El modelo plantea la concentración de unidades de oncohematología pediátrica: “La implantación de criterios de calidad asistencial no es homogénea”

El ministerio recuerda que la Sociedad Europea de Oncología Pediátrica “recomienda atender al menos a 30 nuevos casos al año para poder adquirir una experiencia suficiente”

También se valora “concentrar la atención en unidades de oncohematología pediátrica”. ¿Cómo? el texto habla de ·designar, a través de la normativa pertinente autonómica, unidades de oncohematología pediátrica en la comunidad
autónoma, que atenderán el volumen de pacientes necesario para que la atención sea la óptima”.

Con respecto a los modelos de gestión asistencial, Sanidad ofrece dos posibilidades de elección para las comunidades autónomas. la primera es “un modelo en red basado en una o varias unidades de oncohematología pediátrica”. La segunda es “la derivación de todos los casos a otra Comunidad autónoma.

¿Qué criterios debe reunir una unidad de oncohematología pediátrica?

Finalmente, el documento enumera los criterios que deben cumplir las unidades de oncohematología pediátrica. Son los siguientes:

  • Acreditar una actividad con un volumen de pacientes necesario para que, en base a su experiencia, la atención sea la óptima.
  • Disponer de un Comité de tumores pediátrico en el centro donde están ubicadas que tendrá definidas las normas de funcionamiento.
  • Explicitar la patología o grupo de patologías que se atienden en el centro/unidad.
  • Incluir en la oferta de servicios al menos: radiología pediátrica, hospitalización pediátrica, hospital de día pediátrico, unidad de cuidados intensivos pediátricos, consulta externa pediátrica, urgencias pediátricas,
    área quirúrgica pediátrica, psiquiatría / psicología clínica infantil.
  • Ofrecer atención continuada oncológica 24 horas, los 365 días al año.
  • Disponer de herramientas de trabajo en red asistencial con otros centros y unidades.
  • Garantizar el acceso a atención domiciliaria pediátrica y a cuidados paliativos pediátricos.
  • Participar en actividades de investigación relacionadas con el tratamiento de niños con cáncer.
  • Garantizar la accesibilidad directa de los pacientes y de los familiares en los centros donde habitualmente tratan al paciente a los recursos de la Unidad, mediante vía telefónica, telemática, e- mail o similar.
  • Promover la participación del paciente y sus padres en las decisiones que se tomen durante todo el proceso de atención de sus hijos, cuando el menor no pueda comprender el alcance de las intervenciones que se le
    propongan.
  • Disponer de protocolos, basados en la mejor evidencia científica que incluirán los procedimientos diagnósticos, terapéuticos y de seguimiento de los pacientes, disponer de un registro de los pacientes
    atendidos y participar en un registro de cáncer infantil.
  • Garantizar la atención por un equipo multidisciplinar formado por coordinador asistencial, pediatras u oncólogos con dedicación a oncología pediátrica, hematólogo, cirujano pediátrico, oncólogo radioterápico,
    anatomopatólogo, médico experto en enfermedades infecciosas, radiólogo, personal de enfermería, trabajador social, profesor, rehabilitador, dietista, psicólogo, personal de fisioterapia y terapia ocupacional.

Entendiendo la falta de apetito en cáncer, ¿qué se puede hacer?

 

por  

Paciente recién debutado de cáncer. “Coma de todo”. Llega a casa. No muestra apetito, es decir: come menos, prueba menos y a veces incluso se escucha tirar de lo fácil porque que coma algo. Ha perdido peso, y parece que así va a seguir.

Nudo en la garganta contagioso. Algunos noquieros y varios nomeapeteces después, quizá hasta tenemos un libro de entre 7 y 21 páginas de una marca comercial que da consejos de manos de un profesional que repite “coma de todo” que suena a raído y ya escuchado, como si fuera tan fácil hacerlo. En consulta (y por correo), es la circunstancia que más se escucha. Quien acompaña se preocupa de quien padece la dichosa cuestión: es que come menos… ¿qué puedo hacer?

Lo mejor es recibir un consejo individualizado, más allá de libretos genéricos con una marca de agua comercial (y del odioso “coma de todo” en lugar de responder concienzudamente a cómo comer). ¿Y cómo podrían configurarse estos consejos? ¿Qué es lo mejor para “ir tirando” mientras recibimos este consejo?

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Paciente recién debutado de cáncer. “Coma de todo”. Llega a casa. No muestra apetito, es decir: come menos, prueba menos y a veces incluso se escucha tirar de lo fácil porque que coma algo. Ha perdido peso, y parece que así va a seguir.

Nudo en la garganta contagioso. Algunos noquieros y varios nomeapeteces después, quizá hasta tenemos un libro de entre 7 y 21 páginas de una marca comercial que da consejos de manos de un profesional que repite “coma de todo” que suena a raído y ya escuchado, como si fuera tan fácil hacerlo. En consulta (y por correo), es la circunstancia que más se escucha. Quien acompaña se preocupa de quien padece la dichosa cuestión: es que come menos… ¿qué puedo hacer?

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La inmunoterapia del cáncer gana el Nobel de Medicina

 

El estadounidense James Allison y el japonés Tasuku Honjo reciben el galardón


LA VANGUARDIA
 Resultado de imagen de james alison y tasuku honjo  inmunoterapia y cáncer

La inmunoterapia del cáncer que ha revolucionado el tratamiento y mejorado el pronóstico de múltiples tumores en los últimos cinco años ha sido reconocida con el premio Nobel de Medicina de 2018. El galardón ha recaído en el estadounidense James Allison, del hospital M.D. Anderson de Texas, y el japonés Tasuku Honjo, de la Universidad de Kioto.

Las investigaciones de Allison y Honjo, ambos inmunólogos, han abierto la vía a dirigir células inmunitarias del cuerpo humano contra las células tumorales. Esta estrategia ha cambiado el pronóstico de cánceres para los que no había tratamiento posible como el melanoma metastásico y, en menor medida, de cánceres renales y de pulmón, entre otros.

 

Las investigaciones de inmunoterapia se enfrentan ahora a los retos de averiguar por qué este tipo de tratamiento es más eficaz en unos tumores que en otros y de ampliar el porcentaje de cánceres que se benefician de él.

Las investigaciones de los premiados han revolucionado el tratamiento y mejorado el pronóstico de múltiples tumores

El avance de Allison y Honjo se basa en la idea de que el sistema inmunitario tiene la capacidad de reconocer y destruir las células tumorales. Sin embargo, con el cáncer se desarrollan mecanismos que frenan el sistema inmunitario. Allison razonó que, si se consiguen eliminar estos frenos, se restauraría la capacidad de las células inmunitarias de destruir los tumores.

A esto se refiere el veredicto de la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, que premia a Allison y Honjo “por su descubrimiento de una terapia del cáncer inhibiendo la regulación inmunitaria negativa”. Los dos se repartirán a partes iguales los 9 millones de coronas suecas (unos 870.000 euros) con que está dotado este año el premio.

La Asamblea Nobel destaca, en la nota de prensa en que se anuncia el premio, que Allison y Honjo “han establecido un principio completamente nuevo para la terapia” oncológica y que “sus descubrimientos pioneros constituyen un hito en nuestra lucha contra el cáncer”.

 

El avance ha consistido en atacar las células del cáncer con células inmunitarias del propio cuerpo humano

Las investigaciones de Honjo se centraron en la proteína PD1, que algunas células inmunitarias despliegan en sus membranas a modo de antena para reconocer a las células del propio organismo que no deben destruir. Las células tumorales se aprovechan de este mecanismo para exhibir en sus membranas otra proteína llamada PDL1, que indica a las células inmunitarias que no deben atacar. Una nueva generación de fármacos de inmunoterapia ataca precisamente las proteínas PD1 y PDL1 para desmontar este sistema de defensa del tumor.

Las investigaciones de Allison, por su parte, se centraron en la proteína CTLA-4, que también modula el sistema inmunitario para no atacar tejidos del propio organismo. Mientras otros investigadores se basaron en los trabajos de Allison para buscar tratamientos para enfermedades autoinmunes, él prefirió aprovechar la proteína CTLA-4 para intentar mejorar el tratamiento del cáncer. Pese al escaso interés de la industria farmacéutica, Allison persistió en sus investigaciones hasta que se desarrolló el fármaco ipilimumab, que inhibe la proteína CTLA-4 y en el 2010 demostró su eficacia en pacientes con melanoma metastásico.

Dos años después, los primeros resultados de inhibidores de PD1 confirmaron la eficacia de este tipo de inmunoterapia para tratar el cáncer. “Los resultados fueron espectaculares, y llevaron a la remisión de la enfermedad a largo plazo y a la posible cura de pacientes con cáncer metastásico, un estado que anteriormente se consideraba imposible de tratar”, destaca la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska.

 

Los primeros ensayos clínicos que demostraron el potencial de esta estrategia de tratamiento estuvieron liderados por el oncólogo barcelonés Antoni Ribas en la Universidad de California en Los Ángeles y por el estadounidense Jedd Wolchok en el hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York, ambos especialistas en melanoma.

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 Nacido en Alice (Texas) en 1948, Allison ha desarrollado toda su carrera en EE.UU. Realizó los descubrimientos que le han llevado a conseguir Nobel en los años 90, cuando trabajaba en la Universidad de California en Berkeley, donde estuvo entre entre 1985 y 2004. Después se incorporó al hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York, donde permaneció hasta 2012. Desde entonces ha estado afiliado al hospital oncológico MD Anderson de Texas.

Honjo, nacido en Kioto en 1942, ha desarrollado su carrera en Japón con la excepción de tres años que vivió en Estados Unidos para ampliar su formación como investigador en la Institución Carnegie de Washington y en los Institutos Nacionales de la Salud de Bethesda. Desde su regreso en 1974, ha trabajado en las universidades de Tokio (1974-1979), de Osaka (1979-1984) y de Kioto (desde 1984).

 

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Siguiendo la tradición, el Nobel de Medicina se ha anunciado el primer lunes de octubre y, como cada año, ha sido el primero en hacerse público. En los próximos días le seguirán el de Física (mañana martes); Química (miércoles 3); Paz (viernes 5); y Economía (lunes 8).

El de Literatura, de manera excepcional, no se concederá este año, después de que una persona vinculada al jurado se viera involucrada en un escándalo sexual. La figura central del escándalo, Jean-Claude Arnault, marido de una miembro de la Academia Sueca, ha sido condenaddo a dos años de cárcel por una violación cometida en 2011, ha informado hoy la agencia France Presse.

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo decide cada año a quién se concede el galardón de Medicina a partir de propuestas recibidas de instituciones académicas de todo el mundo. El premio se otorga cada año a un máximo de tres investigadores. Desde que se empezó a conceder el Nobel de Medicina en 1901, lo han ganado 216 personas, de las que sólo doce son mujeres.

 

El año pasado recibieron el premio los estadounidenses Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young por haber descubierto cómo funciona el reloj biológico que regula el funcionamiento del cuerpo humano.

De las 216 personas que han recibido el Nobel de Medicina desde que se instauró el galardón en 1901, sólo 12 son mujeres

Bulos y pseudoterapias: amenaza creciente y responsabilidad de todos, pero falta intervenir

Profesionales, gestores y pacientes han dejado claro en el simposio Cáncer Sin Bulos que debe mejorar la información y la comunicación, y que la responsabilidad es de todos los agentes del sistema sanitario. Los bulos y pseudoterapias en cáncer no están muy extendidos, pero suponen un problema creciente y peligroso.

 

 

 

“Un bulo tiene intención propagandística. Vivimos en una sociedad ignorante con líderes de opinión que están muy lejos de los que deberíamos tener. Los bulos sobre salud son un tema social, global, que no sólo afecta a la medicina y la oncología. Todos tenemos parte de culpa y responsabilidad. La Administración debe perseguir ciertas actividades”.

Con estas palabras, acompañadas de muchas otras, Pedro Pérez Segura, jefe del Servicio de Oncología Médica del hospital Clínico San Carlos, ha introducido la jornada #CáncerSinBulos, organizada por la iniciativa Salud Sin Bulos de la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES). Profesionales sanitarios, pacientes y gestores han hablado sobre los bulos en salud (también sobre pseudoterapias) y han coincidido en que se trata de un problema creciente y cada vez más preocupante, que afecta al paciente, al día a día asistencial y al todo el sistema sanitario.

Bárbara Fernández, subgerente del Clínico; Julio Zarco, director del Área de Personalización de la Asistencia del hospital, y Diego Sanjuanbenito, viceconsejero de Humanización de la Comunidad de Madrid, han inaugurado el simposio, que ha tenido lugar este miércoles en el primer hospital público con un comité de pacientes con voz y voto en la estructura y organización del centro.

Recopilación de bulos: ¿cuáles son los más conocidos?

Bulos sobre salud siempre ha habido, pero ahora hay más y se difunden más rápido, con protagonismo de las redes sociales multiplicando su influencia y calando mucho más en el comportamiento del paciente. La iniciativa Salud Sin Bulos ha recopilado algunos de los más llamativos y repetidos: el zumo de limón previene el cáncer; los sujetadores provocan cáncer de mama; las mamografías producen cáncer de tiroides; calentar en recipientes plásticos produce cáncer; una cucharada diaria de aceite de oliva evita el cáncer… Por supuesto, como buenos bulos, todos falsos.

Simposio #CáncerSinBulos
Vicente Guillem (oncólogo y presidente de la Fundación ECO); Guillermo de Velasco (oncólogo y miembro de la SEOM); María Herrera (ginecóloga del Clínico San Carlos); José Ángel García (oncólogo y miembro de Geicam), y Raúl Córdoba (hematólogo y miembro de la SEHH)

Zarco asume que parte del problema puede estar en la propia profesión. Ha recordado que, hace 25 años, el Premio Nobel Kari Mullis, descubridor de la PCR, dijo en un congreso internacional de médicos que el sida no era una enfermedad infecciosa.Su caso es bastante excepcional, pero es bien sabido que hay profesionales sanitarios que dan pábulo, si no a bulos, sí a pseudoterapias que “permiten lucrarse causando daño y aprovechando el dolor y la incertidumbre”.

A su juicio, las universidades y comisiones deontológicas de los colegios profesionales deben ser más estrictos: “No puede ser que algunos aún promocionen cursos y formación en pseudoterapias”. La “correcta prescripción de Internet” y una mejor comunicación médico-paciente son fundamentales, en su opinión.

“Las universidades y colegios profesionales deben ser más

estrictos con las pseudoterapias”

Sanjuanbenito ha recordado que los bulos y muchas pseudoterapias se basan en respuestas y soluciones fáciles a problemas complejos: “Contra lo que muchas veces se dice, los problemas difíciles no requieren soluciones fáciles; de hecho, las soluciones suelen ser complejas“.

En su intervención, Pérez Segura ha definido la relación entre bulos y cáncer “como unas amistades peligrosas”, y ha hecho autocrítica: “También los médicos somos culpables de no tener conocimiento de las falsas terapias, de muchas sustancias por las que nos preguntan los pacientes”. Y ha apuntado hacia la justicia y las administraciones públicas: “Deben actuar. No hay repercusiones legales para alguien que diga que una sustancia cura el cáncer aunque sea mentira. Hay que buscar formas para que la Administración tenga más control”.

Bulos, profesionales e influencia asistencial

De hecho, la labor del profesional sanitario ante las pseudoterapias ha tenido su propia mesa redonda en el simposio. El moderador, el oncólogo Vicente Guillem, ha reconocido que los bulos “son algo que nos encontramos en la consulta casi a diario; son más frecuentes de lo que parecen”. Es más, ha añadido: “A veces los pacientes no lo cuentan en consulta, pero, cuando ganas confianza con ellos, ves que las pseudoterapias tienen mucha más presencia de la que parece”.

¿Qué influencia tienen los bulos y las pseudoterapias en el abandono terapéutico? “Es muy difícil de cuantificar, igual que lo es saber el efecto que esto puede tener en supervivencia. Quizá en toda mi carrera no haya visto más de 20 casos de abandono de terapias por pseudociencias, pero si sumas otros 20, otros 20…al final el porcentaje puede ser mayor que el que esperamos”.

Los bulos son de todo tipo. José Ángel García, oncólogo en el Clínico y miemmbro del grupo Geicam Geicam, habla de los ligados a suplementos nutricionales, a tintes de pelo, al hecho de resurarse las axilas, evitar la leche, el tinte de pelo, a conspiranoias sobre la supuesta intención de industria y médicos de no curar enfermedades…”. Raúl Córdoba, de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, añade “bulos sobre superalimentos, hongos, levaduras, probióticos…”.

María Herrera, ginecóloga y coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria en el Instituto de la Mujer del Clínico, ha citado bulos ligados a la propia medicina, apuntando la necesidad de no olvidar, cuando se combaten las pseudoterapias, que los usos erróneos de la medicina también son dañinos: “Hay una gran demanda de mamografías, y no siempre están indicadas ni reportan beneficio. Igual pasa con biopsias, controles anuales…”. Igual que hay pacientes que buscan soluciones en pseudoterapias, los hay que quieren que la medicina lo solucione todo, algo que, si no se evta desde el ámbito profesional, puede derivar en medicina de más (pruebas innecesarias, terapias excesivas…).

Guillermo de Velasco, secretario cientíico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), centra el tiro y propone una solución, en principio, asumible en el día a día: “El elemento central para combatir el bulo desde la consulta es la comunicación médico-paciente. No sólo esto, también la educación social”.

Diario Médico

 

El primer análisis del metiloma del sarcoma de Ewing abre puertas a nuevos tratamientos

Científicos catalanes describen por primera vez el metiloma del sarcoma de Ewing. El perfil de metilación permite identificar el potencial del gen PTRF como marcador pronóstico de la enfermedad. El reestablecimiento de la expresión de PTRF podría servir como opción terapéutica en un futuro.

 

Investigadores del grupo de investigación en sarcomas del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), liderados por Òscar Martínez-Tirado, han descrito por primera vez el perfil de metilación del sarcoma de Ewing (SE), un cáncer de tejido óseo y blando que afecta principalmente a niños y adolescentes.

Su análisis les ha permitido identificar el potencial del gen PTRF como marcador pronóstico de la enfermedad y como posible diana terapéutica futura en conjunto con las nuevas herramientas de edición genómica.

"Es la primera vez que se describe el perfil de metilación del sarcoma de Ewing", comenta Òscar Martínez-Tirado, líder del trabajo. La metilación del ADN es un tipo de modificación epigenética capaz de controlar la expresión génica, es decir, puede activar o desactivar genes que dan lugar o bloquean características y procesos en los individuos, entre ellos el desarrollo de tumores.

Mediante herramientas bioinformáticas, el equipo buscó elementos comunes que les permitieran relacionar el conjunto de genes hipometilados o hipermetilados de forma diferencial en las muestras tumorales.

Los investigadores identificaron un grupo de 12 genes relacionados con la estructura de la membrana celular; entre ellos, el precursor de la proteína PTRF llamó especialmente la atención por su relación con las caveolas, unas pequeñas invaginaciones presentes en la membrana de algunas células.

El equipo relacionó la presencia de PTRF en muestras de 67 pacientes. "Inicialmente, vimos que aquellos pacientes que expresan PTRF tienen una mejor supervivencia; por lo tanto, podríamos considerar esta proteína como marcador potencial del pronóstico de la enfermedad ", concluye Martínez-Tirado.

Prometedora opción terapéutica

Las células normales con caveolas expresan tanto la proteína PTRF como la caveolina-1 (CAV1), otra proteína relacionada con la formación de caveolas. En cambio, las células tumorales en SE ni tienen caveolas, ni expresan PTRF.

"Esto nos hizo pensar en la posibilidad de reintroducir de forma exógena el gen precursor PTRF en las líneas celulares de estudio", explica el investigador. "En aquellas que también expresaban CAV1, la reintroducción de PTRF desencadenó la formación de caveolas. Para las células tumorales, esta modificación de la estructura resulta tan estresante que las destruye".

Además, los investigadores han demostrado que la formación de la caveola en estas células activa una conocida vía de señalización de muerte celular promovida por la proteína p53. Los fármacos epigenéticos actuales son bastante inespecíficos, pero las nuevas herramientas de edición genómica CRISPR tienen el potencial de utilizarse para desmetilar genes específicos de una célula tumoral en un futuro.

"Si somos capaces de actuar de forma específica sobre el gen promotor de PTRF de modo que la proteína se exprese a niveles normales, induciríamos la muerte celular y, por tanto, estaríamos ante una nueva y prometedora opción terapéutica personalizada para el SE", añade.

Referencia bibliográfica:

Juan Huertas-Martínez, Franck Court, Santiago Rello-Varona, David Herrero-Martín, Olga Almacellas-Rabaiget, Miguel Sáinz-Jaspeado, Silvia Garcia-Monclús, Laura Lagares-Tena, Raquel Buj, Lourdes Hontecillas-Prieto, Ana Sastre, Daniel Azorin, Xavier Sanjuan, Roser López-Alemany, Sebastian Moran, Josep Roma, Soledad Gallego, Jaume Mora, Xavier García del Muro, Paloma H. Giangrande, Miquel A. Peinado, Javier Alonso, Enrique de Alava, Dave Monk, Manel Esteller, Oscar M. Tirado. DNA methylation profiling identifies PTRF/Cavin-1 as a novel tumor suppressor in Ewing sarcoma when co-expressed with Caveolin-1. Cancer Letters, novembre 2016. http://dx.doi.org/10.1016/j.canlet.2016.11.020

Este ha sido un trabajo altamente colaborativo, tanto a nivel investigador, donde se ha contado con el apoyo de dos grupos del programa de epigenética y biología del cáncer del IDIBELL, el Instituto Germans Trias, el Instituto de biomedicina de Sevilla, el Hospital Universitario la Paz, el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, el Hospital San Juan de Dios, el Hospital Universitario Vall d'Hebron y el Hospital Universitario Virgen del Rocío, como a nivel económico, ya que el proyecto recibe financiación por parte del Instituto de Salud Carlos III, la AECC y la Fundación Alba Pérez.

Neuropatía periférica persistente aumenta el riesgo de caídas en supervivientes de cáncer

Muchas mujeres supervivientes de cáncer tienen problemas de movilidad y de otras funciones físicas como resultado de la neuropatía periférica persistente causada por el tratamiento de quimioterapia, según un estudio nuevo. Los problemas de funcionamiento físico estuvieron asociados con un aumento sustancial del riesgo de caídas perjudiciales en las mujeres.

Los resultados del estudio se presentaron el 11 de enero en el Simposio de 2016 de Supervivencia al Cáncer en San Francisco.

Investigación del problema

Varios fármacos de quimioterapia pueden dañar los nervios periféricos que ayudan a controlar el movimiento de brazos y piernas y la habilidad de detectar la sensación con manos y pies. El trastorno que resulta se llama neuropatía periférica inducida por quimioterapia (CIPN).

Hay pocas opciones clínicas terapéuticas para tratar a pacientes con el trastorno, explicó la doctora Sarah Temkin, de la Johns Hopkins School of Medicine.

La neuropatía periférica inducida por quimioterapia puede ocurrir en cualquier momento durante la quimioterapia, y estudios recientes han mostrado que los síntomas pueden persistir durante años en muchos pacientes.

Este nuevo estudio tuvo en cuenta a más de 500 mujeres inscritas en cuatro estudios de intervención de ejercicios para evaluar las fracturas y caídas en mujeres supervivientes del cáncer. La mayoría de las mujeres en el estudio habían sido tratadas para cáncer de seno.

A un promedio de 6 años de haber completado la quimioterapia, 45% de las mujeres informaron que todavía experimentaban entumecimiento en sus manos y pies, reportó la autora principal del estudio, doctora Kerri M. Winters-Stone, de la Oregon Health and Science University. Estas mujeres tenían una forma alterada de caminar y funcionamiento físico peor que las mujeres que no estaban experimentando la CIPN por largo tiempo. También tenían una probabilidad dos veces mayor de caerse, lo que les hacía correr un riesgo también mayor de fracturas.

Además de tener una movilidad y funciones físicas peores, la CIPN descontrolaba la habilidad de las mujeres para desempeñar las tareas diarias como levantarse de una silla, subir y bajar escaleras, cocinar y salir de compras. “Lo que era interesante es que los datos mostraban que la neuropatía no causó debilidad muscular, sino más bien creó un efecto distinto en la forma de moverse y de caminar, lo cual probablemente tiene un origen más nervioso”, explicó la doctora Winters-Stone.

Respuesta a los problemas específicos de la neuropatía periférica inducida por quimioterapia

“No hemos hecho un buen trabajo en controlar la CIPN”, dijo la doctora Winters-Stone. “Es posible que esto se deba a que no tenemos herramientas para la detección temprana de la neuropatía”.

Si la CIPN grave se detecta temprano durante el tratamiento activo, los médicos clínicos pueden pensar en hacer cambios al esquema terapéutico, como modificación de las dosis o cambiar a una sustancia diferente de quimioterapia, explicó la doctora Winters-Stone.

Para las supervivientes que han experimentado CIPN por largo tiempo, los investigadores aconsejan a los médicos clínicos que recomienden ejercicios físicos de rehabilitación que puedan compensar la falta de sensibilidad periférica, como los que se concentran en mejorar el equilibrio al moverse y en corregir la forma de caminar.

Los investigadores están trabajando en la actualidad en la creación de un aparato móvil que pueda detectar y cuantificar los síntomas de CIPN inicial. El aparato administra una prueba de vibración que es semejante a otras pruebas de vibración que se usan para diagnosticar la deficiencia sensorial.  El aparato es dirigido por una aplicación de teléfono inteligente que efectúa las pruebas de vibración así como las pruebas de equilibirio clínico y de movilidad; todo esto puede hacerse en casa del paciente.

Al emparejarse las pruebas de vibración y de movilidad permitirá a los clínicos detectar los signos iniciales de la CIPN y determinar si ya empieza a afectar la movilidad y, por lo tanto, la seguridad del paciente, dijo la doctora Winters-Stone.

Resultados de este estudio destacan no solo la importancia de una detección temprana de la CIPN, sino también la necesidad de determinar los mecanismos que están en la base de la evolución de este trastorno, dijo la doctora Temkin, que fue funcionaria médica del NCI.  El Programa Comunitario de Investigación Oncológica del NCI está financiando muchos estudios sobre formas de prevenir y de tratar la CIPN, dijo ella.

“Las sustancias dirigidas de quimioterapia pueden no producir el mismo tipo o grado de CIPN como las quimioterapias citotóxicas”, indicó también la doctora Temkin. Como resultado de eso, dijo ella, “el panorama de la investigación de la CIPN puede cambiar dramáticamente según empiecen los médicos clínicos a usar más sustancias dirigidas como quimioterapia”.

 

Tu probabilidad de sobrevivir a un cáncer depende de dónde vivas

Redacción La Vanguardia

02/02/2018

Cada vez hay más gente que sobrevive a un cáncer, aunque la probabilidad de superarlo depende más del código postal que del genético. Según el mayor estudio realizado hasta la fecha, la tasa de supervivencia de esta enfermedad ha aumentado en todo el planeta, incluso para algunos de los tumores de peor pronóstico, como el de pulmón o hígado. No obstante, las cifras siguen evidenciando que existe una gran desigualdad entre países ricos y pobres, y esa desigualdad es especialmente notable en tumores infantiles.

Las cifras siguen evidenciando que existe una gran desigualdad entre países ricos y pobres, y esa desigualdad es especialmente notable en tumores infantiles.

Se han centrado en ver la supervivencia a cinco años, un tiempo que en la mayoría de casos se considera como curación. Alguna de los resultados que han obtenido no resultan sorprendentes, como que los países que siguen ostentando las mejores estadísticas respecto a tasa de supervivencia para la mayoría de cánceres son Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Finlandia, Noruega, Islandia y Suecia, que son algunos de los países más ricos del mundo.

Por ejemplo, para cáncer de mama, tanto en Estados Unidos como en Australia, entre el año 2000 y el 2014 la supervivencia a cinco años era del 90%. En cambio, en la India, del 66%. Para los autores de este trabajo, esas diferencias probablemente estén relacionadas con políticas de prevención, acceso al tratamiento y calidad del mismo.

Pero donde las diferencias entre países ricos y pobres es más evidente es en el caso de los tumores infantiles. La leucemia linfoblástica aguda es el tipo más común de cáncer infantil y, afortunadamente, la tasa de supervivencia en todo el planeta ha aumentado en la mayoría de países desde 1990. No obstante, mientras que en Canadá, Estados Unidos, Finlandia o Reino Unido roza el 90%, en países como China, México y Ecuador apenas llega al 60%. En cuanto a cáncer de cerebro, los niños daneses y suecos tienen el doble de posibilidades de sobrevivir a un tumor (80%) que los niños en México y Brasil, donde la tasa de supervivencia no alcanza ni el 40%.

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Un paciente infantil en la Fundació Josep Carreras contra la Leucemia (Fundació Josep Carreras)

Las diferencias no solo se dan entre países ricos y pobres, sino también dentro del mismo país. El estudio constata que la gente con más recursos económicos es también la que tiene acceso a tratamiento mejores y más caros. En este sentido, el oncólogo Richard Sullivan, del King’s College de Londres, publica un artículo también en The Lancet en que afirma: “Hay que acabar con la oncoplutocracia, en la que los progresos en la lucha contra el cáncer solo benefician a los países y pacientes ricos”.

 

Los niños daneses y suecos tienen el doble de posibilidades de sobrevivir a un tumor (80%) que los niños en México y Brasil, donde la tasa de supervivencia no alcanza ni el 40%.

En los cánceres de peor pronóstico, como hígado y pulmón, también se ha registrado un aumento de la tasa de supervivencia. Por ejemplo en hígado, en Corea del Sur se ha pasado del 11 al 27%, en Suecia del 5 al 17%, y en España del 14 al 17%. En pulmón el estudio evidencia grandes diferencias entre países; en Japón, por ejemplo, la tasa de supervivencia alcanza el 32,9%, mientras que en Brasil o la India es de menos del 10%.

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Los casos de cáncer de pulmón aumentan en las mujeres (BSIP / Getty)

Páncreas, no obstante, sigue teniendo mal pronóstico en todos lados. La tasa de supervivencia apenas supera el 15% en la mayoría de países. En España, por ejemplo, se sitúa en el 7,7%.

Los autores del estudio señalan que los costes indirectos del cáncer, asociados a muertes prematuras y pérdidas de productividad son de 1160 billones de dólares anuales, esto es un 2% del PIB mundial.

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Páncreas, no obstante, sigue teniendo mal pronóstico en todos lados. La tasa de supervivencia apenas supera el 15% en la mayoría de países. En España, por ejemplo, se sitúa en el 7,7%.

Cáncer y las Fiestas Navideñas

La Dra. Sara García, psicooncóloga de Kālida Sant Pau, nos da algunas pautas

Celebrar una Navidad a medida, la mejor opción para las personas con cáncer

  • La Navidad es un periodo en el que se comparten momentos muy especiales. Sin embargo, cuando nuestro estado de salud no es el deseado puede suponer un foco de estrés por temor a no cumplir las expectativas que marca el ritual para estas fechas.
  • El cáncer y sus tratamientos no cesan en Navidad y es importante tenerlo en cuenta para poder actuar en consecuencia. Planificar los días festivos en función de cómo te encuentras tú y no al revés, puede ser un buen punto de partida.

El cáncer y su tratamiento no implica solo una alteración corporal, también causa cambios emocionales. La incapacidad para realizar actividades que antes se hacían sin pensar genera frustración y rabia; no encontrarse bien empuja al aislamiento social y un sinfín de cambios y limitaciones físicas obligan a diseñar una nueva rutina.

Cuando en esas circunstancias llega una celebración como la Navidad, quizá pueda parecer obligatorio minimizar la enfermedad, el malestar o la preocupación y actuar “como si nada pasara”, pero es evidente que algo pasa y es importante tomar conciencia.

“Preguntar a la persona con cáncer qué necesita y planificar los días festivos en base a cómo se encuentra, es un cambio de perspectiva muy recomendable para afrontar estas fechas”, explica la Dra. Sara García, psicooncóloga del Centro Kālida Sant Pau, quien nos ofrece una serie de sugerencias que darán pistas tanto al enfermo como a su entorno más cercano.

Prepararse para las fiestas

Es importante anticipar determinadas situaciones para poder adaptarlas a la nueva realidad y favorecer así la sensación de equilibrio y serenidad. Estas son algunas indicaciones que la psicooncóloga recomienda a los pacientes:

Establecer expectativas alcanzables

Empieza por confeccionar una lista en la que describir qué quieres hacer y a quién quieres ver durante las fiestas. No olvides que siempre puedes cambiar de opinión.

Ser realista con tus limitaciones actuales, sobre todo si debes realizar tratamiento durante la Navidad, es básico.

Es aconsejable compartir tareas. Si habitualmente eres la persona responsable de una comida señalada y no te encuentras bien, solicita a otro miembro que se encargue de hacerlo.

Expresar necesidades y emociones

Si te sientes triste o tienes dificultades para gestionar tus emociones en estas fechas señaladas, compartirlo con tu familia puede ser liberador.

Recuerda que no tienes la obligación de realizar ninguna actividad si no estás bien. Practicar la asertividad y compartir con tu entorno aquello que quieres o no hacer puede ser de ayuda para ti y para los que te rodean.

Ser amable con uno mismo

Es necesario tener presente que las celebraciones no tienen por qué ser perfectas, date permiso para vivir estos días de la mejor manera que puedas.

Reposar, tómate tiempo para realizar actividades que te ayuden a sentirte bien.

Observa tus emociones sin cuestionarte por ello. Los cambios de humor y la sensación de vivir en una “montaña rusa emocional” son habituales cuando tienes cáncer y en estas fechas todavía más.

Planificar actividades sencillas

El cansancio es uno de los efectos secundarios más habitual durante los tratamientos, por lo que conviene evitar un número elevado de visitas o viajes largos en  transporte.

Informa a quienes te acompañan de tu necesidad de realizar pequeños descansos a lo largo del día. Si estás fuera de casa y consideras que quieres volver antes de lo establecido, comunícalo a los demás sin sentirte culpable.

El entorno cercano: cómo actuar

A cuidadores, familiares y amigos, también se les presenta una situación nueva que les puede generar dudas sobre cómo actuar ante las celebraciones.

 ara el cuidador/a principal, estos días suponen un reto difícil de afrontar ya que implican preocupaciones añadidas a una situación de por sí adversa. Para mantener un buen estado físico y anímico es imprescindible que no asuma más de lo que puede hacer. En opinión, de Sara García, el cuidador también debe cuidarse “es beneficioso aprender a decir `no´ cuando surge una propuesta o solicitud que implica sumar nuevos roles con una carga extra”, afirma.

Probablemente, el nivel de cansancio y el sueño sean superiores a lo habitual, por lo tanto, conviene que el cuidador no se sobrecargue con actividades que le resten energía. Lo importante es estar juntos, disfrutar y aprovechar cualquier ocasión para compartirla con la persona querida.

Quienes van a pasar las Navidades al lado de personas que siguen un proceso oncológico, deben actuar con naturalidad, “Debemos pensar que cada persona es única y el modo en que afronta el cáncer, también. Preguntarle qué necesita, nos dará claves. Ofrezcámosle nuestro apoyo y nuestra compañía, que valorará más que cualquier regalo. Y, sobre todo, respetemos sus tiempos de descanso, aunque implique cambios en la logística de las celebraciones”, comenta.

Quizá esta Navidad sea distinta a todas… pero también puede ser inolvidable.

 

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